lunes, noviembre 27, 2006

Mar Eterno

José Emilio Pacheco, Poeta Mexicano escribió: "Digamos que no tiene comienzo el mar. Empieza donde lo hallas por vez primera y te sale al encuentro por todas partes". A esto le llamó Mar Eterno, sobre esa base, podríamos hablar de que para mi el mar comenzó en Veracruz hace ya muchos ayeres y he tenido oportunidad de que me salga al encuentro por diversos lugares de la República Mexicana, en playas de arenas oscuras casi negras en los puertos industriales de Veracruz, en las concurridas playas de arenas a tramos ásperas a tramos suaves pero usualmente sucias del tan cercano Acapulco, las pedregosas de aguas hóstiles de Puerto Vallarta, la finísima arena de color extraordinario que sirve de marco al azul impresionante de las aguas de Cancún y mas recientemente en las frias, muuuuuy frias aguas del mar de Cortés o en la zona de barcas humildes de gente chambeadora del Puerto de Empalme en Sonora (que maravillosos camarones se pueden mercar ahi - y que baratos), este fin de semana volví al Pacífico al ya mencionado puerto de Acapulco en donde me encontré con la gratísima sorpresa de una playa casi impecable (solo unas cuatro o cinco botellas de refresco flotando en el agua, en las zonas cercanas a la orilla podía apreciarse sin dificultad el fondo del mar que esta vez lucía de un azul excelente, sin natas flotantes. Lo que no cesa es que los ambulantes siguen haciendo de las suyas entre "meneadas de pancita", "trensitas", "tatuajes de hena", "plata quesque barata", "camarones", "quesadillas" y entre tanta oferta se chingaron la playera que dejé sobre mi silla y que me dolió hasta lo mas profundo del corazón porque era un souvenir que me trajo mi cachorro de su visita a las "Niagara falls" ¡¡¡Que poca madre!!! Fuera de ese "negro detalle" todo lo demás muy bien me encontré coincidencias de raiz latina entre el italiano de un hombre maduro de nombre Bruno y el castellano chacotero del que escribe (luego lo referiré mas ampliamente), Una hembra madurisisisima en estado de total embriaguez que midió la pista un par de veces sin mas lesión que el sobresalto de los concurrentes y la vergüenza que la condenó a pasar la cena del día siguiente en un rincón bastante oculto del restaurante del hotel, el horrible servicio del restaurante Pipo´s y la maravilla reparadora de caer a "Los navegantes" excelente carta a costos razonables. Lo que si brillo por su ausencia fueron los "Pollos frescos", ninguna merecedora de un "Ah caray" que saliera del corazón.
Hasta la próxima.

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