miércoles, febrero 04, 2015

El hubiera, SI existe

Hace unas pocas horas después de una respuesta mal interpretada a un mensaje que recibí, me vi en la necesidad de dar una explicación a fin de aclarar las intenciones de mi respuesta. Aclaración, más para mi que para la persona en cuestión pues considero que no sería muy de su interés el saberlo, ni cabría muy en su credulidad.

En fin, el asunto es que escribí algo en lo que he pensado desde hace mucho y en lo que creo firmemente.

Es muy conocida una voz que dice que "El hubiera no existe", sin embargo, yo creo que si existe, esta formado de todo aquello que, a veces para bien y otras no tanto, no ocurrió.


Recientemente he tenido ocasión de tener muy claro aquel "hubiera" que por fortuna no fue. Es imposible saber como habrían ocurrido las cosas si hubieras permanecido en el trayecto propio de las mismas, si tus decisiones, las de otra persona, "los azares del destino" o la mezcla de varios de ellos no te hubiesen apartado de la ruta que en ese momento se recorría.

El asunto es que hace no mucho, derivado de "la magia de las redes sociales" tuve un reencuentro con un ayer muy ido, con aquella época en que, muy adolescente y muy inconscientemente afectado por situaciones de mi entorno y vida personal. En fin, resulta que lo que de arranque se me presentó como una ráfaga de recuerdos y emociones gratas, en breve se trocó en una serie de conversaciones desagradables e intentos de manipulación, de imputaciones no merecidas y de un largo etcétera que vino a enlodar aquella sensación inicial, bien dicen que no es lo mismo "Los Tres mosqueteros" que "Veinte años después" o como escribieran a la limón los maestros Joaquín Sabina y Antonio García de Diego en su "Blues de la soledad" - "Al lugar donde has sido feliz es mejor que no trates nunca de regresar". En resumen, la experiencia no ha sido de lo más agradable y para acabarla terminé recibiendo acusaciones como "Me partiste la madre" lo cual me trae como resultado que es absolutamente maravilloso que ese hubiera no haya sido.

Pero por otro lado, existe un "hubiera" bastante más cabrón, un "hubiera" que en ocasiones pesa como la losa del Pipila sin que se tenga bien a bien la fuerza de ese mítico personaje. Ese "hubiera" que no se puede controlar tan fácil o que, simplemente, no se puede controlar. Ese "hubiera" esta hecho de todo aquello que triste y nostálgicamente no fue, porque no pude, porque no quise, porque me faltó talento, agallas o una mezcla de todo eso y no se cuantas cosas más. Yoani Sánchez, renombrada bloggera cubana escribió que "Toda frustración es hija de un exceso de expectativas" y creo que, en el terreno de las expectativas, uno mismo es el absoluto responsable de hasta donde las lleva, sobre todo cuando estas, dependen en mayor o menor medida de una tercera persona pues, volviendo a las referencias, el buen Nacho Cano ha escrito en su "Ay que pesado" algo que dice: "no debiste hacer planes, tu no decides el futuro cuando se trata de dos" y cuando las cosas no resultan como las venías pensando, el resultado puede ser bastante cabrón y difícil de manejar.

En mi historia "reciente" ocurrió que "el dos" decidió tomar una dirección totalmente opuesta a la que se suponía teníamos trazada y el "hubiera" que me quedó creció de manera desmedida, tanto que, a pesar del tiempo transcurrido, aún no lo puedo controlar. Vive en mi pensamiento de manera recurrente y si bien es cierto que conviven las sonrisas, la infame sensación de pérdida es la que predomina.

No tengo costumbre de guardar lazos que me relacionen con gente a la que estuve afectivamente vinculado antes y esa ha sido una práctica casi religiosa, solo hay por ahí un par de valiosas excepciones y tanto con el fallido "reencuentro" como con la dificultad para manejar la pérdida de ese "dos" que en su cambio de ruta atropelló las expectativas del que escribe, no hago más que confirmar que no tiene sentido alguno el "remover la cajita de cenizas que el placer tras de sí dejó".

En síntesis, el hubiera SI existe, unas veces para fortuna propia y afortunadamente, solo en pocas ocasiones, el hubiera pesa y duele...

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