martes, abril 02, 2013

Sergio

Los viernes salía a las 12:00, y hace 31 años, era viernes. Llegué de la secundaria a la casa paterna y encontré llorando a mi mamá, le pregunté ¿Que pasó? y la respuesta fue "Nada". Como nada? Nadie llora por nada, entonces intervino mi papá que en ese tiempo llevaba ya tal vez un par de años en estado de "Pensión por invalidez". Había sido chofer de un camión repartidor en sus últimos años de vida laboral y tras una operación fallida para quitar una catarata ocular en el ojo derecho, perdió la vista de este y para entonces permanecía en casa de tiempo completo. Tu hermano Sergio tuvo un accidente - me contestó - pero ya lo operaron y está bien. Yo tenía solo trece años y esas palabras fueron suficientes, sin embargo, pasaron los días convirtiéndose en semanas y después en meses, el caso es que mi hermano, no estaba bien. La atención de la familia se volcó hacia el Hospital de Pemex que está en Azcapotzalco, Sergio, había cambiado.

No tengo la información precisa de como ocurrió y tampoco pretendo hacer un retrato histórico de lo ocurrido, por lo que estoy corriendo el riesgo de apartarme en mayor o menor medida de los hechos, pero así es como lo recuerdo. Aparentemente, en esa época estaba terminando la construcción de la Torre Ejecutiva de Pemex en Av. Marina Nacional, en ese entonces, mi hermano, Ing. en Comunicaciones Electrónicas trabajaba en el piso 11 del "edificio viejo" y fue ahí, dentro de su oficina, donde un objeto - aparentemente una viga metálica - que se desprendió de la construcción, entró por su ventana golpeándolo en la cabeza y poniendo fin a su vida laboral y convirtiendo de manera radical su vida de familia, si es que le quedó alguna.

Para entonces tenía ya a mis sobrinas gemelas Nuria y Oriana de nueve años y a Adrián de tres, hasta ahí llegó su relación paterna. Pasó el tiempo y tras un lapso que me es imposible precisar en el que transitó "del coma a la demencia post-traumática" lo dieron de "alta" no precisamente por haber sanando sino porque, seguramente, habría llegado al tope de su "recuperación". En ese inter, fueron causas de alegría el que moviera algún miembro, que tamborileara con los dedos de la mano en la cabecera de la cama o que recordara algún fragmento de la letra de una canción "Yesterday", "Let it be" o alguna otra de las que formaron parte de su época "hippie".

Lo cierto es que jamás volvió, dejaron de alimentarlo por vía de una sonda que tenía inserta directo en el estómago a través de la pared abdominal, así expuesta sobre "la panza" y "reaprendió" a hacerlo por cuenta propia. Despues de haber sido un hombre que sin duda pesó más de 100 kgs., su persona se vio reducida tal vez a 70 u 80, totalmente "rapado" de la cabeza, tenía un aspecto Gandhi, flaco, envuelto en una sábana blanca que ocultaba su desnudez habitual, con una cicatriz impresionante y con una visible falta de hueso craneal, el cual seguramente se había "extraviado" o multifragmentado el día del accidente y que no fue reemplazado por prótesis alguna para poder maniobrar a través de ese hueco en futuras incursiones quirúrgicas, inicialmente para insertar una válvula para drenar el líquido que, según entiendo, se sobre producía en el interior del cráneo generando "hidrocefalia" y posteriormente para destaparla en dos o tres ocasiones, pues la proteína contenida en ese líquido provocaba que se tapara y dejara de funcionar.

Pasó algún tiempo en su casa, mis hermanos y mis papás continuaron apoyando en su cuidado y les asistía una enfermera o cuidadora en el turno matutino hasta iniciada la tarde "Doña Jose". No se exactamente en que momento, pero debe haber sido entre mediados y finales de 1986 que se broncoaspiró y nuevamente estuvo en riesgo de morir, nuevamente lo llevó la ambulancia al hospital de Pemex y ahí algún médico indicó que no era prudente la estancia de Sergio en su casa dado que requería de vigilancia médica continua, a esto hay que agregar que su estado de demencia le hizo protagonista de escenas poco gratas a los ojos y oídos de su familia, pero sobre todo de sus hijos. El caso es que en febrero de 1987 y después de evaluar algunas opciones, ingresó al "Sanatorio Psiquiátrico del Carmen" por la zona de Tlahuác, en donde vivió al rededor de 18 años y en donde eventualmente lo visitábamos con mayor o menor frecuencia los hermanos y desde luego mi hermana también, absolutamente dependiente, su vida vino cada vez más en declive, perdió del todo la agudeza visual lo que le provocó constantes caídas y en una de ellas una fractura de pelvis que lo tuvo al final en silla de ruedas. Las autoridades del Sanatorio decidieron darlo de alta por ciertas situaciones que prefiero no comentar y fue así como ingresó a una casa de descanso para adultos mayores por el rumbo de Echegaray en Naucalpan, ahí fuimos menos los que lo visitamos, de cuando en cuando, mi hermana y yo íbamos a verlo, ella le cortaba las uñas y yo hacía las veces de peluquero, no era fácil, decía todas las groserías que se puedan imaginar y algunas que tal vez no, él no volvió a recordarme, solo alguna ocasión me preguntó como a tantos otros ¿Tu quien eres? - David, le dije, soy tu hermano menor - Eras un bebé cuando me fuí a Agua Dulce contestó. Era cierto, debo haber tenido unos cuatro años cuando se fue a vivir a Veracruz. Nunca más me identificó, pero como dicen por ahí, yo si sabía muy bien quien era él.

El sábado 17 de febrero de 2007 iríamos a verlo mi hermana y yo. Debo confesar, que es hasta este momento en que lo escribo, que caigo en cuenta que en esos días andaría en los festejos de mi cumpleaños y seguramente fue por eso, o por alguna desvelada previa, que no asistí a la cita. Mi mamá me dijo un poco en reclamo, "Ya ni fuiste a cortarle el cabello a tu hermano" - El próximo sábado sin falta... ese sábado no llegó, el jueves 22 de febrero el Sr. Dios se acordó que había dejado aquí una parte del hombre que había recogido el 2 de abril de 1982.

Estoy totalmente seguro de que a Sergio no le importaba el haber tenido el cabello un poco largo, en su estado, absolutamente ajeno a la realidad, ese era un tema sin importancia. Yo se que fallé a la cita y tal vez parezca tonto, pero aún sigue pesando.

Te quiero Ingeniero...

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